SANTA PELAGIA PENITENTE

Examinemos una una de las figuras más radicales y fascinantes de la antigüedad cristiana. La historia de Santa Pelagia la Penitente es la de una amputación total; la extirpación voluntaria no solo de la riqueza, sino de la propia identidad. Para entender la magnitud del cambio clínico en Pelagia, debemos observar los dos ecosistemas diametralmente opuestos en los que se desarrolló su vida.

La vida de Pelagia nos ha llegado principalmente a través de un documento atribuido a un diácono llamado Jacobo. La historia es un tratado sobre la vanidad y la redención extrema

En Antioquía ella representa la  enfermedad del Lujo. En el siglo V, Antioquía (en la actual Turquía) no era una aldea cualquiera; era la tercera ciudad más importante del Imperio Romano, famosa por su riqueza, sus teatros y su vida licenciosa. Era el epicentro del entretenimiento y el placer. Aquí, Pelagia era la reina indiscutible. Ella era "La Perla" de Antioquía, antes de ser penitente, ya era conocida con el apodo de Margarita. Era la actriz más famosa de Antioquía y la principal cortesana. Su hagiografía la describe desfilando por la ciudad montada en un asno blanco, cubierta literalmente de perlas, oro y piedras preciosas, dejando un rastro de perfume a su paso y seguida por un séquito de admiradores.

El punto de inflexión no ocurrió mediante un rayo divino, sino por un choque psicológico. Un día, el obispo Nonato de Edesa estaba predicando fuera de una iglesia cuando Pelagia pasó con su deslumbrante séquito. Mientras los demás clérigos apartaban la mirada escandalizados, Nonato se quedó mirándola fijamente y comenzó a llorar.

El obispo volteó hacia sus monjes y les hizo un diagnóstico demoledor: "¿No os avergüenza que esta mujer ponga más cuidado, esfuerzo y disciplina en embellecer su cuerpo para agradar a hombres mortales, que el que nosotros ponemos en embellecer nuestras almas para agradar al Dios eterno?

Ese mismo día, Pelagia entró a la iglesia por curiosidad y escuchó predicar a Nonato sobre el juicio final y la misericordia. Su ego colapsó. Se presentó ante el obispo, exigió ser bautizada y tomó una decisión tajante: entregó toda su inmensa fortuna a Nonato para que la repartiera entre los pobres, pidiendo que no le quedara ni una sola moneda de su vida de pecado.

Sabiendo que en Antioquía nunca la dejarían en paz y que la tentación de volver a su antigua vida era enorme, Pelagia ejecutó su última gran actuación. En medio de la noche, se cortó el cabello, se vistió con una túnica de pelo de camello (ropa de hombre) y desapareció

Caminó hasta Jerusalén tras su conversión, huye a la geografía más austera posible, El Monte de los Olivos; este no era en esa época un lugar de turismo, sino un refugio áspero y desértico donde los ermitaños se encerraban en pequeñas celdas de piedra para esperar la muerte en oración. Fue conocida en la región como Pelagio, un monje o eunuco de extrema santidad que jamás salía de su cueva y que ayunaba brutalmente. Su camuflaje fue tan perfecto que años después, el mismo diácono de Nonato fue a visitarlo para pedirle consejo espiritual, y no reconoció en aquel monje demacrado a la deslumbrante actriz de Antioquía. Solo cuando Pelagia murió y los monjes entraron a preparar el cuerpo para ungirlo, descubrieron su sexo biológico. 

La historia de Pelagia no trata simplemente sobre usar ropa del sexo opuesto; trata sobre el concepto de la muerte social voluntaria. En la mentalidad antigua, la única forma que encontró esta mujer para escapar del peso aplastante de su propia fama, de su belleza (que la había esclavizado a las miradas de los hombres) y de su pasado, fue borrar a "Margarita" de la faz de la tierra. 

Pelagia usó el anonimato masculino no como una declaración de género moderno, sino como el escudo definitivo de invisibilidad. Es el testimonio de un alma que prefirió ser un "don nadie" demacrado en una cueva de Jerusalén, que ser la mujer más admirada del Imperio Romano, demostrando que a veces, para encontrar a Dios, primero tienes que perderte a ti mismo para que el mundo te olvide.


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