: Majd
-Cesare Pavese
CAMINOS
I
Voy a rozar tu sombra despacio,
mientras el tiempo se disuelve,
como el canto sutil del agua
que murmura pero nunca apresura
II
Tengo la intención
guardada en los dedos,
Espacios donde
la paciencia respira.
III
La urgencia no sabe amar,
pero la espera,
como un fuego leve,
calienta los rincones del alma
que aún no has mostrado al mundo
IV
Seré el eco de tu risa callada,
la constancia que rehúye el reloj.
No hay tiempo
donde vive el latido,
sólo la intención de llegar a ti.
V
Quiero domarte como el alba,
lenta y misteriosa
sobre las montañas,
dejando que el primer
rayo toque,
sin arder,
sólo acariciar tu esencia.
VI
La intención hierve bajo mi piel.
No corro,
no grito,
no exijo,
pero cada respiración me acerca
al borde de tu universo
VII
No hay prisa,
ni cadenas,
ni ruido,
solo el eco suave de mi deseo,
como un río que erosiona lento
las rocas negras del tiempo
VIII
Voy infiltrándome
en tus silencios,
hilando puentes invisibles,
tejiendo
construyendo
un incendio pequeño,
un fuego calculado,
caliente, pensado.
IX
Soy la mano que
siembra despacio,
que acaricia raíces
aún dormidas,
esperando que
despierten tus ojos
al lenguaje que llevo tatuado...
X
Te acariciare
sin perseguir relojes,
porque el amante no tiene prisa,
solo intención
desnuda
y constante
como el pulso que
lleva mi sangre...
XI
Una noche cualquiera de verano
Un puente y la luna vigilando
Un par de locos descubriendo
El arte de amar sin reloj, ni cuidado.
Detrás de cada verso siempre hay algo que no necesita explicarse; encontré una ternura muy serena, una forma de amar que no invade, que espera y acompaña. Es curioso cómo consigues que la paciencia se sienta tan intensa. Gracias por dejar, una vez más, un pedacito de tu mundo entre estas palabras.
ResponderBorrar