SAN CRISTOBAL MAGALLANES

Cristóbal Magallanes nació el 30 de julio de 1869 en el rancho de San Rafael, perteneciente al municipio de Totatiche, Jalisco. De orígenes sumamente humildes, pasó su infancia y primera juventud trabajando en las labores del campo como pastor. Su vocación religiosa floreció relativamente tarde, ingresando al Seminario Conciliar de Guadalajara a los 19 años. 

Fue ordenado sacerdote en 1899 y, tras un breve periodo como capellán y subdirector de la Escuela de Artes y Oficios de Guadalajara, en 1916 fue nombrado párroco de Totatiche, su tierra natal. 

Magallanes se distinguió por ser un líder comunitario y un incansable promotor social. Su biografía civil nos muestra a un hombre profundamente preocupado por el desarrollo de su pueblo:

Fundó escuelas, organizó misiones en los ranchos y abrió un asilo para ancianos. Creó centros algodoneros para fomentar el empleo y cooperativas agrarias, e incluso introdujo el tendido de líneas telefónicas y la perforación de pozos de agua para mejorar la agricultura. Ante el cierre de los seminarios en Guadalajara por las leyes anticlericales, él fundó en su parroquia un seminario auxiliar para que los jóvenes no truncaran sus estudios sacerdotales.

Su hagiografía, su historia de vida, y en el caso de Cristóbal Magallanes, su camino a los altares está marcado por la fidelidad sacerdotal y el pacifismo radical.

Cuando en 1926 estalló la Guerra Cristera a raíz de la estricta aplicación de la "Ley Calles", muchos católicos de la región decidieron levantarse en armas. Magallanes, sin embargo, se mantuvo firme en su postura de no violencia. En sus sermones repetía con vehemencia: "La religión ni se propagó ni se ha de defender por medio de las armas. Ni Jesucristo, ni los apóstoles, ni la Iglesia usaron de las armas".

Pese a su neutralidad armada, su labor manteniendo los sacramentos en la clandestinidad y protegiendo el seminario auxiliar lo convirtieron en un objetivo para el ejército federal. El 21 de mayo de 1927, mientras se dirigía a celebrar una misa en una celebración religiosa en un rancho, se topó con un combate entre cristeros y federales dirigidos por el general Francisco Goñi. Fue arrestado bajo la falsa acusación de apoyar la rebelión y proveer de armas a los cristeros.

Fue trasladado al palacio municipal de Colotlán. Al confirmarse su orden de ejecución, Magallanes distribuyó sus pocas pertenencias entre los soldados del pelotón. Sus últimas palabras, registradas por los testigos antes de ser fusilado el 25 de mayo de 1927, resumen su hagiografía:

"Soy y muero inocente. Perdono de corazón a los autores de mi muerte y ruego a Dios que mi sangre sirva para la unión de mis hermanos mexicanos"

Fue beatificado por Juan Pablo II en 1992 y canonizado por el mismo pontífice el 21 de mayo de 2000, encabezando la lista de los 25 mártires mexicanos.

La geografía de Cristóbal Magallanes es indispensable para entender el conflicto. Su vida, ministerio y muerte se desarrollaron enteramente en la Región Norte de Jalisco, una zona que se convirtió en uno de los frentes más encarnizados de la Cristiada.

Totatiche y Colotlán se ubican en una geografía de cañones profundos y zonas montañosas escarpadas que limitan con Zacatecas. Esta accidentada orografía facilitó el surgimiento de las guerrillas cristeras, pero también aisló a los pueblos, dejándolos a merced de las violentas incursiones del ejército federal (los "antiguos" ejércitos de la federación).

La ruta entre Totatiche (donde ejercía el ministerio) y Colotlán (donde fue encarcelado y fusilado junto a su vicario, Agustín Caloca) se convirtió en una geografía sagrada para el catolicismo regional. Hoy en día, el templo de Totatiche, donde reposan sus reliquias, es un importante centro de peregrinación.

A diferencia de la región de Los Altos de Jalisco (epicentro de la Cristiada con grandes ejércitos rebeldes), el Norte de Jalisco tenía una población indígena y mestiza muy arraigada a sus sacerdotes locales. La geografía de Magallanes era una zona de paso y refugio, lo que volvía sumamente sospechoso a cualquier sacerdote itinerante a los ojos del gobierno.

Cristóbal Magallanes representa el dolor del justo atrapado entre dos fuegos: perseguido por un gobierno jacobino que lo consideraba un rebelde, mientras él mismo pedía a sus fieles deponer las armas para abrazar el orden de la paz. Su memoria sigue viva en la agreste y devota geografía del norte jalisciense.



Comentarios