CLANDESTINO

SUPERVIVENCIA 

La poesía no es un templo al que vas a rezar;
es un callejón donde te escondes
para que la realidad no te mate.
Se escribe con la urgencia de quien roba un pedazo de pan
y es perseguido por la autoridad.
Está en los recovecos de las alcobas,
en las ventanas de quien mira y se aflige,
entre los barrotes del preso de sí mismo
y en las azoteas donde gritas... y te lanzas.




LA AMANTE 

La poesía es una amante sucia
que encuentras en la alcantarilla mirando el jardín.
Al poema hay que citarlo en hoteles de paso,
a medianoche, cuando todos duermen.
Robarle media hora a la mentira
y luego presentarse al trabajo, al día siguiente,
con la verdad intacta.

CRISTAL

Escribir es como tragarse un cristal
por el puro gusto de cortar el veneno que llevas dentro.
Es como el alambre de púas que te amarra el cogote:
duele, arde, corta.
La poesía me salvó como salvan los paracaídas:
sin explicaciones, sin discursos,
solo deteniendo la caída libre
un segundo antes de tocar el suelo.



COMPLICE 

El poema es un cómplice voraz
que nunca te delatará ni irá a juicio.
Le confiesas el asesinato, la traición, el incendio...
y se queda callado,
transformando tu culpa en música.
Y mentirá por ti;
y tan grande será su mentira,
que la verdad quedará revelada.



CARNIVORA

El poema es una planta carnívora:
se alimenta de tu carne podrida —créeme, todos tenemos—,
de tus noches en vela y tus llamadas no respondidas,
y a la mañana siguiente
amanece perfumando todo.



MOSAICOS

Escribir es el arte de recoger los platos rotos
de una cena que terminó mal.
¿Y por qué no romper más?
¿Por qué no romperlos en el ardor, en el coraje,
en la ira o la venganza?
Y en lugar de tirarlos, usarlos para construir un mosaico
que deslumbre al cruel adversario.


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