LAS HIADES
γ TAURI (HYADUM I)
La punzada, primer aviso,
un eco sordo en el costado.
Luego la sombra, el velo gris,
cubriendo el mundo iluminado.
No grito, no forcejeo más,
conozco ya su duhka lento.
Me siento y dejo que recorra
cada rincón de mi tormento.
Después, el silencio. La calma.
La huella tenue en la memoria.
Ya no soy el mismo que antes,
llevo conmigo esta historia.
δ TAURI (HYADUM II)
Golpe tras golpe, la forja cruel,
el hierro ardiendo bajo el martillo.
Sufre la forma, el metal fiel,
pero resiste el duro castigo.
Así el dolor, tenaz maestro,
nos da la forma que hemos de ser.
Aunque el presente sea siniestro,
mañana habrá un nuevo amanecer.
Línea grabada sobre la piel,
recuerdo mudo de la batalla.
No duele ya, pero está allí,
testigo fiel de aquella falla.
ε TAURI (AIN)
Así las penas en el alma,
marcas que el tiempo no borró.
Nos cuentan una vieja calma,
y el sitio donde el golpe dolió.
No es vacío, sino peso extraño,
lo que dejó tu partida callada.
El aire vibra con tu engaño,
y en cada esquina, tu risa ahogada.
No busco huellas ni antiguos nombres,
sé que el olvido también es red.
Pero la noche repite "amenes"
en un idioma que no sé leer.
θ TAURI
¿Fue real tu piel o solo un espejo?
El tiempo borra hasta la pregunta.
Guardo un reloj sin horas, viejo,
y una canción que nunca se junta.
Ahora la niebla es compañera,
ni fría ni cálida, simplemente ahí.
La ausencia ya no es una espera,
sino la piel de lo que no vi.
No es río, sino arena fina
que se desliza entre los dedos.
Atrapas un grano, la neblina
de un mayo sin primavera
ζ TAURI
Las grietas en el muro blanco
guardan secretos de otras lluvias.
El sol dibuja un arco
sobre fotos que ya no son mías.
¿Cuándo dejamos de contar los días?
El almanaque miente en su vejez.
Las horas son heridas frías
que sangran hacia ningún revés.
Al final, ni huracán ni brisa,
solo un latido sin prisa.
Y unas manos que solo escribe
Lo que la boca no dice
λ TAURI
Esta línea no está en el mapa,
pero la siento bajo mis pies.
Es el borde donde se escapa
la luz que nunca volveré a ver.
No hay abismo ni barranco,
solo un silencio que se expande.
El horizonte es un flanco
que avanza cuando yo me desande.
Intento nombrar lo que se aleja:
"amor", "verdad", "quizás"...
Pero las palabras son ovejas
que el viento arrastra hacia atrás.
****
Aquí termina todo viaje, en un páramo sin equipaje, vienen, ya... Ya vienen los aguaceros... La frente del toro marca la embestida de las aguas... Ya vienen, ya las tormentas...
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