FELIPE Y SANTIAGO.

Hoy honramos a los Apóstoles Felipe y Santiago, quienes lideraron y difundieron el Evangelio sacrificando sus vidas. En el Evangelio de hoy, Felipe encuentra a Jesús, quien le pregunta si no lo conoce después de tanto tiempo, reflejando su íntima relación.

Jesús contestó: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí.
 
Si me conocen a mí, también conocerán al Padre. Pero ya lo conocen y lo han visto.»
 
Felipe le dijo: «Señor, muéstranos al Padre, y eso nos basta.»
 
Jesús le respondió: «Hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conoces, Felipe? El que me ve a mí ve al Padre. ¿Cómo es que dices: Muéstranos al Padre?
 
¿No crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Cuando les enseño, esto no viene de mí, sino que el Padre, que permanece en mí, hace sus propias obras.
 
Yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Créanme en esto, o si no, créanlo por las obras mismas.
 
En verdad les digo: El que crea en mí, hará las mismas obras que yo hago y, como ahora voy al Padre, las hará aún mayores.
 
Todo lo que pidan en mi Nombre lo haré, de manera que el Padre sea glorificado en su Hijo.
 
Y también haré lo que me pidan invocando mi Nombre.

Reflexiona sobre las palabras de Jesús: “¿Por qué tanto tiempo has estado lejos de mí?” ¿Dedicas tiempo a Él leyendo, rezando y escuchando?

Jesús también dice: “¿Todavía no me conoces?” Nos invita a un conocimiento profundo que transforma nuestra vida. Además, afirma: “Quien me ha visto, ha visto al Padre.” Construye una relación con Dios Padre y con Jesús. Permite que estas palabras inspiren un vínculo más cercano. Ora por una relación personal y transformadora con Él y el Padre.

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